Everth Cabrera: Otro factor más en la recuperación de S.D.

Pensar en Everth Cabrera es pensar en la velocidad y en el robo de bases. Y efectivamente ese es uno de los factores más importantes que el pelotero nicaragüense puede brindar a los Padres, factor que por cierto resulta determinante en el buen hacer de un equipo que no posee una demoledora ofensiva.

24 robos de base con un 100% de efectividad hablan por sí mismo (es el pelotero de los Padres con más número de robos en esta temporada, superando en un robo a Cameron Maybin). Además hay que tener en cuenta que se coloca como el séptimo pelotero que más carreras ha anotado con 32 carreras en su haber, pero con tan solo 83 juegos disputados mientras que los que le superan todos han disputado más de 100 juegos (a excepción del impresionante Carlos Quentin que con tan solo 67 juegos en su haber ha anotado 35 carreras e impulsado 39). Y no solo eso, sino que también es el sexto hombre en número de hits con 68, pero con la misma rémora de antes (tan solo 83 juegos disputados en esta temporada).

Una ayuda decisiva para unos Padres carente de una ofensiva brutal y que ve en su porcentaje de embasarse de .324 (con un porcentaje de bateo de tan solo .245, pero con 29 pasaportes a primera hasta ahora) y en su efectividad en el robo de base, una salida vital para anotar carreras y para luchar por victorias.

Evidentemente para nosotros colocar a hombres en posición de anotar es fundamental, cuando el bate flojea más de la cuenta. Y si un corredor hace 24 robos de bases en 24 intentos, bendita sea su presencia en el line-up. Ese el caso de uno de los peloteos hispanos más queridos para la faniticada de San Diego, que hasta ahora ha tenido un tortuoso caminar hasta la consolidación definitiva en las Mayores, que por fin parece que haberse producido en esta temporada en donde tanto talento oculto procedente de las Menores, ha salido a la luz para regocijo de los Padres.

Y en verdad que ha sido tortuoso su caminar hacia su objetivo de hacerse un hueco en las Mayores.

Ya el año pasado, Everth Cabrera estuvo a punto de comenzar la temporada en el equipo de la Gran Carpa, pero finalmente lo tuvo que hacer en Tucson. Trabajó durísimo en la pelota invernal del 2011, demostrando tenacidad, constancia y sacrificio, a pesar de que se le aconsejara descanso. Pero su incansable sueño de lograr afianzarse en las Mayores, le llevo a seguir preparándose en el inverno de cara a la temporada 2011, logrando junto con los Yaquis de Obregón hacer historia para México, al lograr ganar la Serie del Caribe.

Afrontaba su periplo mexicano, con muchas dudas e incertidumbre en como se desarrollarían las cosas en el 2011, después de haber irrumpido sorpresivamente en el roster de los Padres en un buen 2009 y de perdiese en las profundidades el abismo tras un negro 2010 para él. Pasó de batear .255, con un porcentaje de embasarse de .342, con 25 robos, 8 triples y 18 dobles en 103 juegos, a no recuperarse de un mal inicio de campaña al bate en el 2010, unido a una lesión que terminaría arruinando su temporada.

Y fue precisamente ese mal 2010, lo que hizo que Cabrera no quisiese bajar la guardia, ni rendirse ante la adversidad y tratar de lograr mejorar con un intenso invierno, en donde brilló al bate con Obregón, con promedio de .301 en 83 turnos, con porcentaje de embasarse de .404 y ocho bases robadas. Esto le condujo a una prometedora primavera con los Padres, en donde disputó 28 juegos, con un porcentaje de bateo de .237, con 59 turnos de bateo, logrando 14 hits (dos dobles y un triple), con cinco carreras impulsadas y habiéndose robado cuatro bases. Unos números que parecía que le darían la oportunidad que estaba buscando tan arduamente.

Pero justo en el último momento, el fichaje de Alberto González, para profundizar en el infiled de los Padres, le dejaba fuera del roster de los Padres y le forzaba a comenzar el año en las Menores. Un año 2011, en donde terminó disputando tan solo dos juegos en la Gran Carpa, defendiendo nuestros colores.

Sin embargo en el pasado invierno, la estrategia de Cabrera ha sido distinta a la del año pasado. En parte debido a sus circunstancias personales, ya que a pesar de haber tenido algo de pelota invernal con los Yaquis de Obregón, finalmente el nacimiento de su hijo le llevó a dejar el equipo en la recta final del año, para centrarse en ese momento tan especial para su familia y plantearse la preparación para el Spring Training de otra manera.

Como él mismo comentaba, los Yaquis estaban clasificados para los play offs de la Liga Mexicana del Pacífico, que arrancaban su postemporada el primero de enero, y no sería justo ir a México y luego devolverse a Estados Unidos para el nacimiento de su hijo. Esto no le daría muchos turnos de bateo y tampoco estaría el tiempo que necesita para tomar el ritmo necesario para rendir óptimamente para Obregón ni tampoco para tomar el ritmo que él desea alcanzar de cara al Spring Training.

Así pues, debido a su situación, con pocos turnos de bateo en el horizonte del mes de Enero, no habría mucha diferencia entre jugar con Obregón o descansar junto a su familia en el mes pasado, pensando en la preparación para pelear un puesto en el Spring Training y lograr el objetivo de quedarse en el equipo grande de los Padres de San Diego. La decisión de abandonar la pelota invernal y centrarse un poco en la familia, le condicionaba a tomar una estrategia para estos meses, distinta a la tomada en el 2011.

Finalmente las Menores le esperaban de nuevo para el 2012, y cuando las Mayores le esperaban porque en las Mayores su posición no hacía más que hacer aguas (con nueve errores acumulados hasta ese momento, además de estar bateando solo para .130), un nuevo revés se cernía sobre él al verse implicado en un caso de violencia domestica, por el que fue detenido y por el que tendría que responder judicialmente, algo que se solventó finalmente y que no distrajo en absoluto a nuestro querido nicaragüense en su lucha por su sueño.

Y es que su sueño es enorme y más enorme es su capacidad de sacrificio y su tesón para lograr sus objetivos. Y si esto lo vemos en un pelotero hispano de nuestro equipo, permítanme que diga: Mejor que mejor.

Esperemos que su progresión continúe como hasta ahora y que logre consolidar aun más su posición de pelotero de peso dentro del roster de los Padres. Sobre todo de cara a lo que ha de venir en el 2013, donde todavía no sabemos el payroll que tendrán los Padres ni las posibles incorporaciones que vendrán para incrementar el potencial del equipo y por tanto la competencia que podrá tener de cara al año que viene.

Por lo pronto este año la presencia de Cabrera en el line up de los Padres se antoja fundamental para aspirar a la victoria en cada juego. Su presencia por su velocidad y por sus robos de bases, por supuesto.

Hasta pronto desde España.

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