La evolución de la lomita en los últimos años.

Mucho ha cambiado la loma de los Padres en los últimos años. Han cambiado jugadores, también han cambiado mucho los resultados del equipo desde el 2010 hasta ahora, pero lo que sigue inalterado es que la loma, la defienda quien la defienda, sigue siendo el mejor valedor del juego de los Padres, mientras que nuestros bates no abandonen los últimos puestos de las estadísticas ofensivas.

Los números a veces son muy fríos y no deben de tomarse como lo único a tener en cuenta en este deporte, pero hablan claro y dejan bien marcada la tendencia que la loma ha tenido desde aquella mágica temporada del 2010, que fue el momento más álgido desde que el equipo logró clasificarse para la postemporada en 2005 y 2006, y la actualidad que se puede decir que es el punto más bajo desde esa misma época.

Puede que las sensaciones sean que la loma no es tan fuerte como la de hace tres campañas y tal vez sea cierto, pero los números siguen mostrando que si hablamos de los pitchers de los Padres, hablamos de uno de los mejores cuerpos de lanzadores de las Grandes Ligas.

Basta con echar un vistazo a las cifras que muestran las estadísticas y veremos como la ERA de los Padres ha ido involucionando desde el 3.41 del 2010, que fue la segunda mejor ERA de las Mayores, solo por detrás de los Gigantes de San Francisco (campeones ese año), hasta las 3.42 del 2011 (siendo la tercera mejor de las Grandes Ligas, solo por detrás de los Filis y los Gigantes), ha llegar a tener en esta temporada una marca de 3.50, siendo la duodécima de las Mayores.

Es cierto que en este año ha habido un descenso, pero aun así no se ocupa los últimos puestos de las estadísticas en las Mayores y teniendo en cuenta que hemos tenido que lidiar con numerosas lesiones que han recompuesto el cuerpo de lanzadores del equipo, se tiene que tomar este dato como positivo (por ejemplo, Stauffer no ha podido empezar la temporada todavía y estaba llamado a ser el lanzador en el juego inaugural y Wieland, que debuta este año en las Mayores, está en la rotación).

En cuanto a los strikeouts obtenidos por cada nueve entradas, San Diego tenía una marca de 8.00 en 2010, siendo la segunda mejor de las Mayores, sólo por detrás de los Gigantes. En el 2011, la marca descendió a 7.07, siendo la decimosexta de las Mayores y en este año ha vuelta a ascender a 7.93, lo que supone la séptima mejor marca de las Grandes Ligas.

Por lo que se refiere a los hits permitidos por cada nueve entradas, han evolucionado de los 8.06 del 2010 (segunda mejor marca), en el 2011 8.22 (sexta mejor marca) y en el 2012 una marca de 7.38 (una vez más segunda mejor marca).

Y si hablamos de HRs tampoco han variado demasiado de un año a otro, con 0.86 en el 2010 (octava marca de las Mayores), 0.78 en el 2011 (segunda marca de las Mayores) y 0.86 en el 2012 (duodécima marca de las Mayores).

En lo que si han variado bastante los números, ha sido en los pasaportes a primera que los Padres han concedido desde el 2010 (3.20, octava mejor marca de las Grandes Ligas), el 2011 (3.24, vigésima marca las Mayores) y el 2012 (3.95, la penúltima marca de las Mayores).

Sin embargo, a pesar de que la loma ha mantenido en cierto modo el nivel competitivo, hem0os visto como desde el 2010, los Padres han ido descendiendo en número de victorias y en opciones de hacer algo importante en el Oeste de la Nacional, de manera paulatina. La ofensiva sigue siendo la misma. Es cierto que no tenemos al Adrian Gonzalez, por supuesto, pero la ofensiva sigue estado tan abaja ahora como antes. Pero aunque podamos discutir sobre este tema, todos coincidimos en que la clave de la involución de resultados desde 2010 hasta ahora radica más en la ofensiva que en la loma, a pesar de que justo ahora no sea tan sólida como lo era antes (lesiones incluidas).

¿Qué se puede esperar de nuestra loma, cuando lanzadores como Bass y Wieland se estabilicen en las Mayores? ¿Qué se puede esperar de nuestra loma cuando recuperemos a lanzadores como Stauffer, Luekbe o Moseley que están lesionados? ¿Quñe podremos esperar de nuestros chicos cuando lleguen al primer nivel, lanzadores de la granja de la talla de Casey Kelly? Parece que estas preguntas se responden solas.

Lo que hace falta esperar es que la ofensiva madure lo suficiente como para poder dar respuesta a una loma que se esfuerza titánicamente por sostener a los Padres. Un esfuerzo titánico que tiene forzosamente que venir acompañado de un mayor esfuerzo al bate si queremos revertir la situación que actualmente atravesamos.

De todos modos, los Padres buscan la regeneración del equipo y se piensa en clave de futuro, como los últimos movimientos del equipo, que mandaron al lanzador Frieri a Anaheim. Una muestra más que la loma, de un modo u otro, sostiene las esperanzas de presente y futuro de los Padres. Un futuro que tiene muy buena pinta y que es prometedor, a pesar de que el presente genere dudas. Dudas que deberán de irse disipando con el paso del tiempo y la llegada de madurez al equipo, procedente de la granja y de los peloteros jóvenes que hoy defienden nuestros colores en el equipo de las Grandes Ligas.

Hasta muy pronto desde España.

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