Las dimensiones del PETCO Park a debate.

Ahora que los males resultados acechan a los Padres, en este errático comienzo de temporada 2012, un viejo debate vuelve a rondar al entorno de los Padres… las dimensiones de nuestro parque y la posibilidad de acercar las vallas, con el fin de lograr incrementar el potencial ofensivo de nuestro equipo.

Muchas voces han salido a la palestra, con el fin de defender la postura de reducir las dimensiones de nuestro parque, incluyendo entre estas voces, no solo al actual CEO interino de los Padres Tom Garfinkel, sino también al que fuese lanzador de las Mayores y actual manager de los Padres Bud Black.

Ahora parece que todos están de acuerdo en el asunto, lo que hace que surjan las preguntas de… ¿Por qué no se hizo antes?, y ¿por qué todavía no queda claro que finalmente se vaya a tomar esa decisión a final de temporada?.
Y es que este tema, que ha sido objeto de debate por lardo tiempo, ya estuvo encima de la mesa en el año 2005 y 2008, donde el presidente de los Padres por aquel entonces, Sandy Alderson, era favorable a recortar las dimensiones del parque en el jardín derecho y central, pero el desembarco en San Diego del grupo liderado por Jeff Moorad a comienzos del 2009, congeló esa decisión, al oponerse estos a cualquier alteración en las medidas del PETCO Park.

Pero ahora existen varios factores que influyen de cara a retomar este tema para la agenda de los Padres. Algunos de ellos tienen que ver con el aspecto deportivo, como es el hecho de primar más a la ofensiva por encima de la loma a la hora de construir un equipo que pretendía ser competitivo; y otros tienen que ver con el aspecto administrativo de los Padres, como es el hecho de que ya no hay tanta oposición de determinados miembros de los Padres y la necesidad de atraer más espectadores al PETCO Park, además de la salida de Jeff Moorad de la esfera de los Padres.

Unos fans que no han poblado las gradas del PETCO Park en los primeros juegos del año, llevados a medias por la decepción de ver a los Padres con un pobrísimo balance de 6-14 en las seis primeras series del año y llevados por el desánimo de comprobar como un año más, San Diego se sitúa en la cola de los equipos de las Mayores en cuanto a la estadística de ataque.

Somos el equipo 28 de las Grandes Ligas en carreras anotadas, con una media de 3.25 (solo por encima de Piratas y Atléticos), somos el equipo 29 en cuanto a porcentaje de bateo, con una media de .213 (solo por encima de los Atléticos de Oakland) y somos el equipo 24 de las Mayores en cuanto a porcentaje en base, con una media de .300.

Unos números que ya no convierten en tan extraño el pobre balance de 6 triunfos y 14 derrotas de estas seis primeras series. Así pues la fanaticada clama por acercar las vallas, aumentar la productividad ofensiva y poder ganar más juegos, al tiempo que se pueda disfrutar de un béisbol más espectacular que el que se disfruta actualmente en nuestro parque.

¿Pero realmente se ganarán más juegos con las vallas más cerca? Tal vez, pero eso habrá que verlo, hay mucho de lo que discutir acerca de eso.

Por un lado, todos los General Manager que los Padres han tenido hasta el momento, mientras que hemos jugado en el PETCO Park, han recocido una realidad palpable, que es que es complicado fichar a grandes hitters para San Diego con las dimensiones de nuestro parque (el PETCO Park siempre se ha situado entre los peores parques de las Mayores para anotar carreras), pero también es cierto que con el payroll del que dispone actualmente San Diego, tampoco se puede atraer a demasiados grandes hitters, aunque las dimensiones se modificasen.

Pero por otro lado, la loma de los Padres siempre ha sido una de las mejores y nos han reportado grandes alegrías, como en el 2010, cuando sin tener una ofensiva demasiado destacada, fuimos capaces de optar hasta el último momento a la postemporada y anteriormente a eso, fuimos campeones en el Oeste, por primera vez en nuestra historia en dos campañas de manera consecutiva (2005 y 2006) y cayendo en el 2007 en el juego de desempate frente a Colorado por el comodín de la Nacional, lo que hubiese supuesto la tercera participación de los Padres en la postemporada (algo inédito en nuestra historia).

Todo esto se logró con el PETCO Park como testigo, y con una ofensiva más eficaz que la de ahora, tal vez porque había más recursos económicos para poder fichar a peloteros de garantías al bate.
Por cierto, no hay que olvidar que el parque que peor registro tiene en cuanto a productividad de carreras, es el parque de los Giants, los mismos que tienen una loma temible con la que se alzaron con la corona mundial del 2010. Si, la corona mundial se puede conquistar con una loma de lujo, aunque no sea la única receta.

Entonces, si el mismísimo Adrian González reconocía que sacrificaba su estadística ofensiva con tal de que los Padres pudiesen tener opciones a las Series Mundiales, y la loma ha sido en lo que nos hemos basado hasta ahora para tratar de alcanzar la gloria (sin conseguirlo), ¿Dónde está el equilibrio entre conseguir un equipo competitivo y que al vez sea más atractivo para el fan que paga para verlo?

La conclusión que saco de todo esto, es que la reducción de las dimensiones del PETCO Park es una buena medida, pero que no nos hará mejores, a menos que se ponga más dinero encima de la mesa para fichar a peloteros de garantías que completen a la excelente granja que tenemos y que entre los jugadores de quilates que vengan de fuera y los que vengan de la granja podamos competir, como no lo estamos haciendo ahora.

Sin ese dinero encima de la mesa y con peloteros que so sea hitters, veremos como anotaremos más, en la misma medida que lo harán nuestros rivales y en cierto sentido, la loma estará más presionada, porque su margen de error será menor.

Si a la reducción de las dimensiones de nuestro parque, pero no será la panacea de todos nuestros males, si no se aplican otras terapias de choque para estos Padres que están doliéndole mucho a esta fanaticada, que no le abandona, a pesar de la baja afluencia de público a los juegos.

Hasta muy pronto desde España.

1 Comentario

No creo que acercar las vallas sea la solución, estimado amigo. Después de todo, son parte de la esencia que tiene PETCO como un pitcher’s park. Lo que ustedes tienen que hacer al jugar de locales es cambiar su approach al momento de batear a lo que yo llamo la “Ofensiva Metralleta”. Es decir, concentrarse en obtener un sencillo, y luego otro y otro, en vez de intentar reventar cada pelota que vean. Eso no sólo le pone una enorme presión al lanzador contrario, sino que también obliga a trabajar mucho más a su defensa.

Cuando algunos hinchas de los Marlins sugirieron un posible acercamiento de los muros ante los apagones ofensivos de jugadores como Hanley Ramírez, Giancarlo Stanton y Logan Morrison, yo pensé en que el club podría aplicar la misma estrategia y dejar las vallas en su sitio.

Hay un caso histórico en el que funcionó: los Yokohama BayStars, un equipo que durante la mayor parte de su historia había protagonizado campañas vergonzosas, ganó la Nippon Series en 1998 -sentando también el mejor récord de temporada regular en la historia del club- usando la “Ofensiva Metralleta”.

Saludos desde Santiago de Chile.

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