Padres no fueron tan prolíficos en los canjes como se esperaba.

Apuestan en el futuro con su estelar cerrador.

Por Miguel Ángel Martín / Especial para padresbeisbol.com

Muchos eran los nombres que los rumores ponían encima de la mesa, a la hora de especular sobre que peloteros de los Padres abandonarían San Diego para reforzar otras plantillas mejor posicionadas en la lucha por la postemporada de este año. Ludwick y un sin fin de lanzadores entraban en la rumorología, de manera tan intensa que casi se daba por sentado que casi todos ellos abandonarían el barco. Sin embargo la realidad no ha terminado siendo tan dramática para la fanaticada de los Padres.

Al final, tan solo dos jugadores dejan San Diego para terminar recalando en otros equipos que luchan por entran en los Playoffs. Un lanzador y un jardinero, Adams y Ludwick, se marchan a Texas y Pittsburgh, respectivamente.

Como podíamos leer en padresbeisbol.com, por un lado los Padres adquirieron al zurdo Robbie Erin y al derecho Joe Weiland de los Rangers, a cambio del derecho Mike Adams. Erin, de 20 años, lleva marca de 8-4 con efectividad de 3.34 con Doble-A Frisco en el 2011. Según Baseball America, era el cuarto mejor prospecto del pitcheo de Texas. Fue una selección de tercera ronda de los Rangers en el draft amateur del 2009, mientras que Wieland, de 21, tiene récord de 10-3 y promedio de carreras limpias de 1.80 en 21 partidos, 20 de ellos aperturas, por Frisco. El viernes el derecho tiró un sin hits ante Doble-A San Antonio de los Padres. Fue una selección de cuarta ronda de Texas en el draft del 2008. Por otro lado, los Padres han enviado a Pittsburgh al jardinero Ryan Ludwick a cambio de un jugador a determinarse más adelante o dinero en efectivo.

Todo esto realmente supone de una relativa sorpresa. Sorpresa de una parte por ser tan solo dos peloteros los traspasados, ya que se esperaba algún que otro traspaso más, y sorpresa no por Ludwick que era un traspaso casi asegurado, pero si por la marcha de Adams y no de Bell. Y es que el nombre de Bell era el primero que sonaba cuando se hablaba de traspasos de los Padres, resultando pues toda una sorpresa ver como finalmente se queda en San Diego, cuando tan segura se daba su marcha.

Aunque pensándolo bien… ¿Resulta tan sorprenderte que Bell se quede en el equipo y que Adams se marche fuera de San Diego? ¿Acaso no se veía venir esta solución, al dilema de quién lanzaría la novena entrada de los Padres en el futuro?

Analicemos la jugada. Primero, Adams era una de las piezas más cotizadas del mercado y quizás la pieza que los Padres querían vender más cara de cuantas teníamos en el mercado. Numerosos equipos aspiraban a poder hacerse con sus servicios y tan solo el nombre de Bell (que se daba por seguro que estaría inmerso en algún traspaso) eclipsaba un poco los titulares de las pujas que por él se estaban haciendo. Así pues, aunque lo que se hubiese logrado obtener de Bell, hubiese sido algo más alto que por Adams, lo que se podría cosechar por Adams también podría satisfacer a los Padres.

Segundo, no se ocultaba el tremendo deseo de Adams por terminar convirtiéndose en closer, bien fuese de los Padres o del equipo que le adquiriese. Lo cual terminaría haciendo que la permanencia de ambos jugadores en San Diego, a la larga, se volviese incompatible.

Tercero, es el tema económico. De un lado Bell ha insistido hasta la saciedad en su postura acerca de querer permanecer en San Diego, incluso a costa de reducir sus pretensiones económicas, de cara a poder llegar a un acuerdo multi-anual con los Padres. Incluso se llegó comentar la posibilidad de que si era traspasado, regresase a los Padres para la próxima temporada, llegando a un acuerdo con los Padres, para las próximas campañas. De otro lado, Adams que este año tenía un salario de 2.350.000 dólares, vería incrementado considerablemente sus ingresos en la próxima temporada. Retener a ambos lanzadores, con la economía en la que los Padres se mueven a día de hoy, sería cada vez más complicado, por no decir algo más contundente. Así que habría que optar por uno o por otro y así poder emplear esfuerzos económicos en reforzar la ofensiva, que nos hace mucha falta y sabiendo que el bullpen sigue estando en buenas manos. Y en este caso, la opción de mantener en el equipo a Bell, podría satisfacer más a las necesidades económicas y de potenciación de la ofensiva del equipo, que la opción de Adams.

Y por último está la fanaticada. Adams es por supuesto un lanzador muy querido para los fans de los Padres, pero Bell es toda una institución en el equipo. Es algo más que un jugador de la plantilla, y mucho más desde que otro icono tan significativo para los Padres, como lo era Adrian Gonzalez, se marchase a Boston. La marcha de Bell hubiese significado un durísimo golpe para la grada del PETCO Park. No hay más que ver como lo recibieron los fans en el encuentro del domingo, el último de la serie frente a los Rockies, después de saber que Bell permanecería en San Diego. La alegría no emanaba del marcador 8-3 favorable en la última entrada, sino que emanaba de ver a Bell en la loma del PETCO Park, con el uniforme de los Padres, una vez más y como debería de ser de aquí a que su carrera deportiva termine (o al menos eso me gustaría).

Los Padres, con el mantenimiento de Bell, quieren mandar un mensaje a los fans, que deberá de completarse con un acuerdo entre nuestro querido equipo y Bell, antes de que acabe el próximo invierno. Invertir dinero en retener a uno de los grandes jugadores de la Liga Nacional, en lugar de optar por traspasarlo, como ya ocurriese en el pasado con los casos de Peavy y Gonzalez, y así proyectar la imagen de que se empieza a perfilar los competitivos Padres del futuro, en lugar de crear la sensación que se pueda estar vagando por el desierto de la continua reconstrucción.

Ahora el tema de los traspasos, las salidas y llegadas de jugadores, queda aparcado hasta nuevo aviso, centrando nuevamente la actualidad en el día a día cotidiano de la competición, en la que los Padres habrán de concentrarse para lograr confeccionar una buena moral de cara a afrontar el 2012 con las garantías propias de la temporada 2010.

Pero para eso queda aun mucho que hacer. Jugadores que probar, contratar y renovar. Mucho trabajo por delante. Pero vayamos paso a paso, ya que lo que queda de 2011 tendrá mucho que ver, con lo que se logre en el 2012.

Para terminar solo queda decir que les deseo lo mejor a Ludwick y a Adams en su nuevo caminar dentro de las Grandes Ligas y agradecerles los servicios prestados a nuestros queridos Padres. Gracias y mucha suerte.

Hasta muy pronto desde España.

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1 Comentario

En mi opinión, el haberse deshecho de Heath Bell habría sido suicida para San Diego, no sólo por su tremenda calidad como jugador, sino también como un ícono de la franquicia. Era lo más lógico que Mike Adams fuese el que tuviera que hacer las maletas.

Respecto de Ludwick, me sorprende que un equipo en plena contención, como Pittsburgh, se haya arriesgado a ficharlo, considerando que su bate ya no es como hace un par de años y se ha reducido -si me permites decirlo- a un todo o nada. Pero de que tiene pop en el madero, lo tiene.

Sin duda que es extraño el volver a incorporarse a la blogósfera luego de un mes de receso, pero afortunadamente el club ha tenido un repunte espectacular, y sólo estamos dos juegos por debajo de .500.

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